Hacia la tierra de Santa
«Ayer 06.09.24 volamos desde Frankfurt hacia Helsinki y dormimos ahí, porque llegábamos muy tarde para tomar el tren nocturno hacia Rovaniemi. Nos quedamos en un hotel del aeropuerto, así podríamos dormir un poco más, ya que Finlandia tiene una hora más que Alemania.
El hotel fue muy bueno y de una arquitectura moderna, de amplios espacios y tuvo un buen desayuno, necesario para el largo día que nos esperaba. Nuestro vuelo salió puntual y el trayecto fue sin turbulencias. El día estuvo soleado y la temperatura ideal, 22 grados. En el aeropuerto, mientras esperábamos antes de embarcar, escuché a un matrimonio hablar español y cuando les pregunté de dónde eran, me alegró mucho saber que eran chilenos. Ella matrona y él endocrinólogo, muy simpáticos; vinieron a un congreso y viajaban a Rovaniemi a ver las luces de la Aurora Boreal… al menos a probar suerte. Cómo somos las mujeres latinoamericanas, en 10 minutos ya nos habíamos resumido nuestras vidas… y los hombres nos miraban sin poder entender cómo lo hacemos. Al aterrizar nos despedimos e intercambiamos números para contactarnos.
A nosotros nos esperaban del rent a car, así es que pronto estábamos en el proceso de recibir la casa rodante. Tenemos el mismo modelo que el año pasado, aún así la entrega tomó casi dos horas, pero pudimos aclarar varias dudas y recibir minuciosamente todo. Finalizado todo el trámite nos dirijimos hacia Rovaniemi… en las afueras de ésta ciudad está el Parque de Santa Claus, Papá Noel, el Viejo Pascuero o Weihnachtsmann, estamos en el círculo polar Ártico del norte. En este parque es Navidad todo el año y hay horarios en los que también puedes ver a Santa.
En Rovaniemi nos abastecimos de alimentos. Este año compramos bastante más cosas, porque una buena parte del trayecto que haremos en los próximos días será sin muchos supermecados en la ruta. En el estacionamiento del super aprovechamos inmediatamente de ordenar todo en los armarios y en el refrigerador.
Nuestra idea era ir al día siguiente a visitar a nuestros amigos perritos en Äkäskero, que dista de aquí a unos 180 km, así iniciamos viaje en la ruta hacia Pello. Después de una hora de viaje encontramos un maravilloso lugar donde estacionar, a orillas de un lago, el sector se llama Palojärvi. Una vez estacionados comencé a preparar nuestra cena que esta vez fué bien simple pero sabrosa.
Aprovechamos el atardecer para tomar algunas fotos y al anochecer esperábamos alguna luz polar… pero estaba nublado… otro día será.
Cerramos las cortinas, hicimos la cama y a dormir… el día había sido muy productivo y ajetreado también, así que teníamos bien ganado nuestro descanso.






