Hoy nos levantamos a las 7 a.m., lo primero para hacer, es poner a hervir agua para el desayuno de los perritos y el nuestro.  Peter tomó el trabajo de recolectar los deshechos de los perritos y así cada uno a sus labores. Para hacer fuego, afortunadamente la leña está lista para ser quemada… un trabajo menos.  La idea es partir alrededor de las 10 am, así es que cada uno se esmera en hacer lo suyo.

En ruta hacia la segunda cabaña

Las cabañas donde nos hospedamos son rústicas, están ubicadas a orilla de un lago,  no hay baños, sólo letrinas sanitarias, claro que al estilo europeo, muy bien hechas.   Tienen 8 camas, 6 para el grupo y las otras para la guía.  Para lavar los platos usamos dos baldes plásticos y el agua de deshecho se tira a un hoyo  preparado sólo para aguas sucias, ahí te vas a lavar los dientes también.

Cada cabaña tiene alimentos estables como leche en polvo, cacao, azúcar, té, café y Knäckebrot, un pan crujiente como galleta.  La guía transporta lo que hay que cocinar.  Hace tanto frío que no se necesita de un refrigerador.  Cada vez que dejas una cabaña debe quedar limpia y los baldes y la tetera llenos de agua, así facilitas la llegada del siguiente grupo.  

Las rutas entre las cabañas son entre bosques y lagos congelados… ni te das cuenta cuando ya haces la pausa y luego cuando llegas al destino el día martes se cayeron Peter y Thomas, pero nada complicado. El orden que llevábamos en la ruta siempre se mantuvo: Iris – Cecilia- Franz- Susanna – Peter  – Corinna – Thomas.  En la ruta hay que mirar siempre hacia atrás para ver que el grupo no se distancie, y si es necesario, hay que parar y esperarlos. 

Este día hicimos 45 km, la segunda cabaña fué muy cómoda, muy buenas camas y el sauna estaba dentro, igual salías afuera para tirarte en la nieve. Este día cada pareja tuvo su turno. . La capacidad de camas aquí era para cuatro personas, las otras dos camas estaban en una carpa afuera, Peter y Susanna quisieron dormir ahí… afortunadamente… ya que ésa noche hizo mucho frío. 

El agua la obtenemos del lago, que está congelado, hay un hoyo hecho en el hielo. Debemos ir hasta el lago llevando los baldes, las veces que sea necesario. Aquí el pozo estaba a unos 100 metros de la cabaña y el camino era en bajada y bastante resbaladizo… luego debíamos volver cargando los baldes llenos y el camino en subida… ahí tuvimos harto trabajo, pero lo hicimos felices, cada uno aportaba algo, y cuando los otros compañeros estaban libres también acarreaban baldes, porque siempre se necesitaba agua.

Iris se esmeró mucho en hacer las comidas. La sopita del día martes fué una crema de tomates y el plato de  fondo fetuccini acompañado de carne de Reno  y para mí una hamburguesa de soja. De postre hubo una tartaleta de chocolate, que se la regalé a Corinna… ella puede comer todo el día chocolate… para que les digo lo feliz que estaba.

La rutina de los perritos es siempre la misma, ellos son nuestra prioridad. Normalmente la alimentación de ellos es responsabilidad del guía, pero yo quise ayudarla porque me interesaba estar en contacto ellos. Luego de ser alimentados ellos aullan, es un coro maravilloso de agradecimiento el alimento recibido. Iris tiene que darle medicamento a tres de los perritos porque tienen problemas de tiroides. Además hay que ver si están muy delgados o muy gorditos para dosificar la cantidad de comida. 

Hay algunos que quieren sólo salmón y rechazan la carne, entonces hay que darles salmón para que completen su ración diaria.  Hay algunos que no quieren comer, entonces tenemos que hablarles un poco, hacerles cariño y luego empiezan a comer.  Éstos perritos son trilingües, viven en Finlandia y entienden finés, inglés  y alemán… en realidad yo creo que entienden el lenguaje del Amor.  Nosotros tuvimos la suerte de tener a Iris, entonces el tour fué en alemán.

También te puede gustar: